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lunes, 30 de julio de 2012

Sueños 10


Iban en el auto, cantando, charlando –a dónde vamos?, a un restaurant o cocinamos en mi depa? –preguntó Llari. –Mmmm vamos a comer pescado? Hace tiempo que no como –respondió Sofía. –Bueno, bueno lo que mi negrita linda quiera –dijo Llari largando las carcajadas. –Estúpida, mímame, te largas de viaje, me dejas abandonada, ni un puto mail me mandaste, así que ahora trabaja para reconquistarme, jum! –dijo Chofi haciéndose la triste. –Ya, ya, cómo te pones, cuando te cuente todo vas a entender por qué me desconecté –dijo Llari levantando las cejas.


Llegaron al restaurant, se ubicaron en una mesa un poco alejada del resto, les entregaron la carta –Señor, dos pisco sour, por favor –pidió Llari al mozo, –loca no, tienes que manejar–dijo Sofía, –tranqui, es sólo eso para toda la comida, un brindis por nuestro reencuentro, ay! cómo te extrañé desgraciada –dijo Llari mientras hojeaba la carta. Hicieron el pedido, Sofía un cebiche de lenguado y una jalea, Llari pidió leche de tigre como entrada y filete de chita como plato de fondo. Mientras esperaban el pedido a Illari no dejaban de llegarle notificaciones al iphone, –bueno, bueno, por lo visto la srta Illari Ramos-Vigil estuvo haciendo de las suyas en el viaje –dijo Sofía en tono burlón, –ja! Tú qué crees –respondió llari y se largó a reír. Les trajeron los tragos y las entradas, –brindo por nosotras, porque otra vez vamos a estar juntas amiga, cómo en Piura –dijo llari levantando la copa, –por nosotras, por siempre, te quiero amiga –brindó Sofía, ambas muchachas se miraron y sonrieron.

Terminaron de comer, Illari pagó y salieron hacia la camioneta, –no me vas a decir cómo tienes a esta preciosura? –preguntó chofi, –me la regaló mi “mamita”…cuando supo que había ingresado a la U me la compró, el sentimiento de culpa puede hacer grandes cosas, sobre todo con Patricia Artillas –dijo llari restándole importancia, –Ah –fue lo único que dijo Sofía, sabía que ese tema era complicado, ya lo hablarían en otro momento. El clima había quedado raro, Llari encendió la camioneta, –Llari, me acompañas a comprar un cel? –dijo Sofía, –sí, vao, al jockey? –preguntó llari, –si quieres, desde esa vez…(sonrió) no he vuelto –contestó Sofía, –chofi, chofi, que hdp, todavía te acuerdas? –dijo llari, –obvio, eso no me lo voy a olvidar nunca jamás ja! –dijo burlándose de su amiga.

Entraron al centro comercial, estacionaron y caminaron hacia las tiendas. Miraban las vitrinas, si algo les gustaba entraban, se probaban las cosas y compraban. Llevaban más de dos horas en el Jockey Plaza, habían comprado de todo menos un celular. –Cholita vamos a buscar tu cel porque ya reventamos la plata y no compramos por lo que vinimos –dijo llari riendo, –sí, vamos a claro –respondió Sofía. Cogieron sus bolsas y caminaron hacia la tienda de celulares. Preguntaron por modelos y planes, Sofía quería un smartphone última generación, pero no podía comprar la línea porque todavía era menor de edad. –Puff! Ahora qué hago?, un prepago es un rollo, recargarlo y eso –renegaba Sofía, –si llamas a tu mamá y le pides que te lo compre? –dijo llari, –naaa me va a mandar el cel que dejé allá, nica, tiene que haber otra forma –dijo chofi. Salieron de la tienda pensando en qué hacer, Sofía miraba a su alrededor por si encontraba a alguien conocido para que la ayude. –Ramiro!!! –dijo fuerte Sofía, Ramiro se frenó y giro para ver quién lo llamaba, –Sofi, hola –dijo sonriendo, –Hola! –respondió sonrojándose, Illari sólo reía al ver lo que estaba haciendo su amiga. Le contaron la situación a Ramiro y este accedió a ayudarla, confiaba en ella y no quería quedar mal con la muchacha.

Terminaron el trámite, Sofía tenía celular nuevo y Ramiro ya tenía el número agendado, se despidieron. –Me parece que alguien tiene algo que contarme –dijo llari hincándole el brazo, –de qué hablas? –preguntó chofi, –hazte la cojuda Sofía Lazarte, te conozco como si te hubiera parido, vamos cuenta –dijo Llari, –te juro que no pasa nada, no sé de qué hablas –insistía Sofía, –ya y yo soy santa Teresa –vamos a la camioneta que tú hoy me lo cuentas todo con ese tal Ramiro, porque hasta donde yo sé a quién le hacías ojitos era a Fernando, de qué me perdí? –preguntó llari, –De todo, vamos y te voy contando –finalizó Sofía. 



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