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lunes, 17 de junio de 2013

Hace mucho...

Hace mucho que no escribo, lo sé. Tengo las ideas en la cabeza, pero no las puedo plasmar en el word (decir en papel sería mentir vilmente). Espero poder aclarar mis mambos y volver con historias.


viernes, 31 de agosto de 2012

Sueños 14


Cuando las chicas se conocieron en Piura se hicieron amigas de inmediato, Llari llegaba al colegio trasladada de Lima y la única que se había atrevido a hablarle fue Sofía. Era un colegio religioso, muy estricto y con chicas muy remilgadas. Sofía vio en Illari a la amiga que necesitaba para sobrellevar el ambiente sofocante de la alta sociedad piurana.

Cuando se permitieron conocerse, Sofía sabía que no se había equivocado, que Llari era a quien había estado buscando y viceversa. Las familias de ambas hacían negocios así que los problemas de adultos no las alcanzaban. Se pasaban los fines de semana en casa de una o de la otra, paseaban por los cultivos, jugaban con los hijos de los campesinos, para ellas las distinciones de “clases” las dejaban para otra gente, ellas habían crecido con esos chicos y, por lo tanto, eran iguales.

miércoles, 22 de agosto de 2012

Sueños 13


Sofía estaba tirada en la cama, hacía un buen rato que estaba despierta y ya debía alistarse, Llari iba a pasar por ella para ir a comer. Se sentía rara, no había dejado de pensar en Ramiro y eso no le gustaba nada. Sacudió su cabello, escogió la ropa y se alistó. Esa mañana era especial, no sabía por qué pero sentía que era así. Tomó el joyero que tenía en el mini tocador de su habitación, se sentó en la cama y lo puso sobre sus piernas, de él sacó una cadenita de plata con un dije en forma de estrella. Acarició el dije con los dedos, con la suavidad con que se toca la seda. Sofía no dejaba de sonreír, ese recuerdo le había alegrado la mañana. El sonido del celular la sacó de su ensueño –hola, sí, ya bajo –respondió tratando de despabilarse, estaba segura de que Llari se pondría contenta cuando viera la cadenita.

miércoles, 15 de agosto de 2012

Hoy, hace 5 años...


Hoy, hace 5 años, un terremoto de 7.9 en la escala de Richter destruyó mi pueblo. Hoy, hace 5 años, mis lugares de infancia se hicieron añicos. Hoy, hace 5 años, mis amigos perdieron sus casas y, algunos, a sus familias. Hoy, hace 5 años, las paracas eran el cobertor de mis hermanos. Hoy, hace 5 años, el Estado sigue sin hacer nada. Hoy, hace 5 años, el Perú supo que en sus costas existe un pueblito llamado Pisco. Hoy, hace 5 años, supimos que el dolor puede engrandecer a un pueblo. Hoy, hace 5 años, el corazón de mi Pisco sangró por sus hijos, pero no le quebraron la voluntad de seguir adelante. Hoy, hace 5 años, Pisco demostró que es un pequeño gigante.



Bailan conmigo


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