Voy por la vereda a paso acelerado (debo admitir que voy tarareando y medio bailando jiji me encanta la Trevi) cruzo la pista a una tienda oscura que hay por mi cuadra, la tienda huele a verduras guardadas, en fin, compro mi cifrut de granadilla, señores aunque no lo crean no tomo gaseosa por las mañanas, todo un logro para mí. Sigamos. Salgo de la tienda, camino por la cuadra de los talleres, felizmente, a esas horas recién están abriendo así que me salto los ‘piropos’ de mierda que suelen soltar. Llego a la esquina, compro mi pan con pollo de luka, avanzo y tengo como corte a los carros que hacen cola para llenar sus tanques con gas, son un montón, si dicen cosas, pues ni idea, porque Diana Navarro me encandilaba con su Mira lo que te has perdido.
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miércoles, 25 de marzo de 2009
Paradero 4
Voy por la vereda a paso acelerado (debo admitir que voy tarareando y medio bailando jiji me encanta la Trevi) cruzo la pista a una tienda oscura que hay por mi cuadra, la tienda huele a verduras guardadas, en fin, compro mi cifrut de granadilla, señores aunque no lo crean no tomo gaseosa por las mañanas, todo un logro para mí. Sigamos. Salgo de la tienda, camino por la cuadra de los talleres, felizmente, a esas horas recién están abriendo así que me salto los ‘piropos’ de mierda que suelen soltar. Llego a la esquina, compro mi pan con pollo de luka, avanzo y tengo como corte a los carros que hacen cola para llenar sus tanques con gas, son un montón, si dicen cosas, pues ni idea, porque Diana Navarro me encandilaba con su Mira lo que te has perdido.
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miércoles, 18 de febrero de 2009
Paradero 3
La combi va avanzando y se pone en el carril central, una señorita de lentes marrones (no entiendo xq usa lentes dentro de un vehículo y lo peor no había ni sol jaja) le dice al cobrador ¡bajan en el paradero! Entonces, dos más decimos lo mismo como haciendo presión para que retorne al carril derecho y se pare donde debe. El cobrador hace como si estuviéramos hablándole a su $%&$ y dice mirando hacia el frente ‘hubieran aprovechado, yo no sé’. La de los lentes marrones se levanta los lentes y le dice ‘oie so pedazo de malcriado, como no pares en el paradero te juro que hago subir un policía y que te multen’. El carro seguía avanzando, estábamos casi por llegar y el señor nada que se ponía en el carril que debía. Le volvimos a decir ‘señor, baja en el paradero, ni se le ocurra dejarnos en medio de la pista’, el chofer solo nos miraba por el retrovisor y hacia muecas.
La calle empezó a descongestionarse y el tío ese aceleró, ¡oiga, vamos a bajar! El chofer desacelero, pero no paraba la marcha y el que cobra empezó ¡Pie derecho! ¡pie derecho! Y enciman dice su famosa ¡colabora ps amiga!, ¡oe q???? amiga cuando es que fui su amiga, me trata de matar y encima me dice amiga?? Estamos todos locos. Ya, en ese momento, no cabían las buenas formas, ¡Oie carajo bajan! ¡que te crees que llevas burros, imbécil! Y un montón de cosas más de las que no me avergüenzo haber dicho, la rabia estaba apoderada de 3 mujeres a punto de arrancarle los ojos a esos irresponsables. Al final bajamos, media cuadra después, diciéndole hasta de lo que se iba a morir.
¿Es que acaso los de las combis nos dejan de ver como seres humanos cuando ponemos el primer pie en su vehículo o es que nosotros nos dejamos de ver como humanos? De verdad que estamos todos locos.
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jueves, 15 de enero de 2009
Paradero 1
Yo siempre he soñado con tener la vida sobre ruedas, tal vez, algún día, un Peugeot, un Ferrari, un Lamborghini o un Audi. ¡Dios, por fis! Cualquier cosa de cuatro ruedas. Y sí, mi entrañable fe me dio las cuatro ruedas, pero nunca conté con que de yapa vendrían los roces, empujones, mal olor, pie derecho, plancha, una china, etc… un calvario motorizado que Lima la horrible le puso por chapa ‘Combi’.
Más insegura que el carajo, no está demás darse unas buenas persignadas antes de treparse, literalmente, con el típico 1,2,3… pa’ rriba. Mis dotes acrobáticos afloran al máximo, ya podría un cazatalentos del Cirque du Soleil llevarme a sus tarimas.
¡Al fondo hay sitio!, pero es que son idiotas, más bien yo soy la idiota por ver el atiborrado de gente y subirme sin más. Colgada de la puerta como mona en sus rejas, pero con el aliciente de que al menos el aire golpea mi cara y no tengo que soportar los fétidos aromas que el ser humano puede ser capaz de expulsar a las 7:30 de la mañana. Y, por supuesto, no puede faltar mi querido medio pasaje, no se puede ser más roña, grrrr.
Pero bueno es la ciudad en la que vivo y el transporte que necesito para moverme, y el único que puedo pagar por ahora. Mis amigas van en taxi a todo sitio y las aplaudo, el que puede, puede, y los que no, como yo, que lloren y chapen su combi.
Es mi pequeño mundo ambulante de donde he sacado montones de historias para contar en tardes de café y que ahora quiero compartir con ustedes. Un mundo muy peculiar en donde el que está a tu lado importa más de lo que te puedas imaginar. Nos vemos en el siguiente paradero.
¡Baja en la esquina!
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